Luz
Todas las plantas necesitan algún contacto con la luz, pero no todas en la misma intensidad. Algunas son más resistentes y pueden desarrollarse aún en condiciones de luz escasa.
Aprender a identificar los distintos tipos de iluminación y cuáles se adaptan mejor a cada especie es fundamental para que tus plantas crezcan sanas. No es difícil: basta con incorporar algunas nociones simples sobre la iluminación que recibe un espacio. De hecho en una misma habitación pueden confluir distintos tipos de luz de acuerdo al tamaño y a la ubicación de las distintas fuentes de luz.
Para empezar a entender las claves de la iluminación, es importante incorporar la diferencia entre luz directa y luz indirecta.
Luz directa: es generada cuando los rayos de sol se proyectan directamente sobre la planta, por ejemplo desde una ventana sin cortinas ni ningún otro elemento que filtre los rayos de sol. Sin embargo, esta sola condición no alcanza para considerar que un espacio recibe luz directa. Si una planta está ubicada en un espacio que recibe sol sin interferencias pero solo por la mañana, se considera que la luz es indirecta ya que los rayos de este momento del día son menos intensos que los del mediodía o la tarde. Si tu planta requiere de luz indirecta, un espacio de estas características le vendrá perfecto.
Los cactus y las suculentas son las variedades más aptas para beneficiarse con este tipo de iluminación. Para el resto de las especies, solo se recomienda la exposición directa al sol antes de las 11 A.M. y después de las 16 P.M.
Luz indirecta:
Se produce cuando un espacio recibe iluminación intensa y persistente pero sin recibir el impacto de los rayos de sol. Esta condición es ideal para la mayoría de las plantas que alojamos en el interior, muchas de ellas provenientes de regiones tropicales del planeta que las vuelven aptas para desarrollarse en espacios cerrados. La luz indirecta se produce cuando el sol es amortiguado por una cortina liviana o en la zona de una habitación que está a continuación de otra que recibe los rayos de forma directa.
Hay plantas que requieren de una luz indirecta alta, como Alocacias, Ficus, Peperomia, Anthurium, Begonia, Fitonia y Aeschynantus, entre otras. En este caso, estamos hablando de unas seis horas de luminosidad como mínimo.
Otras necesitan una luz indirecta moderada, que se alcanzan con unas seis horas de luminosidad diaria. Dentro de esta categoría están las que pertenecen a las familias de las Aglaonemas, las Calatheas, las Marantas, las Dieffenbahias, las Goeppertias, las Monsteras y los Filodendros.
Finalmente, están las que pueden tolerar requerimientos más bajos de luminosidad. No son las condiciones ideales pero al menos tienen recursos para afrontar la escasez y no morir en el intento. En este grupo se encuentran las Dracenas, los Helechos, las Zamioculcas y los Epipremnum Aureum (Potus).
Síntomas de falta de luz:
-Disminución o paralización del crecimiento
-Hojas de menor tamaño al habitual para la especie
-Apariencia opaca/hojas amarillas
-Tallos muy estirados
- Plagas frecuentes
-Sustrato que tarda demasiado en secarse
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